Las fotos ‘prohibidas’ de la Princesa Leonor en bikini han visto la luz. ¿Y ahora qué? Después de tantos decires y teorías conspiratorias ahí están. Lo que se ve es a una heredera al trono que también es una chica normal, de 19 años, disfrutando de la playa con sus compañeros guardiamarinas.
La Princesa Leonor, cumpliendo con su formación en la Armada.
Gtres
Para sorpresa de nadie salvo, quizás, de la Casa Real, que se empeña en poner escudos protectores propios de otros tiempos. Lo cual nos lleva a una conclusión: ¿qué sabemos en realidad de la Princesa Leonor? ¿Acaso la conocemos de verdad?
La accidentada travesía de Leonor a bordo del buque Elcano
La Princesa Leonor sigue surcando los mares de América a bordo del buque Juan Sebastián de Elcano y prácticamente en cada escala ha tenido algún sobresalto: las fotos de carnaval junto a un compañero en Salvador de Bahía (Brasil), la filtración de las imágenes en un centro comercial y su foto cerveza en mano en un pub de Punta Arenas (Chile) y ahora su baño en Montevideo (Uruguay)…
Después de todo, no es la primera 'royal' a la que vemos en bañador. Prácticamente todas las princesas y reinas del mundo han sido captadas en bikini. Incluida su madre, la Reina Letizia, a quien SEMANA descubrió durante unas vacaciones en Grecia en 2011. También el Rey Felipe, cuando era príncipe, fue un objetivo muy buscado en bañador, y se consiguió. Así es la vida.
Pero este repertorio de contratiempos durante su travesía oceánica evidentemente no sienta bien a la institución. Leonor es el mirlo blanco de la Corona. ¡Que ni el viento la toque!.
La Princesa Leonor, luciendo el uniforme de guardiamarina a bordo del buque Juan Sebastián de Elcano.
Gtres
En la Casa Real estaban avisados desde hacía semanas de que circulaban estas fotos (se tomaron alrededor del pasado 5 de marzo). Era un runrún incesante, que preocupaba por cuanto se pudieran dar otras interpretaciones, como supuestos acercamientos románticos con un compañero.
Hemos de aclarar que en SEMANA no hemos recibido ninguna llamada para frenar su posible publicación. Al final no se pueden poner puertas al campo. Las fotos están tomadas en un lugar público y no revisten mayor problema.
La sonrisa congelada de la Princesa Leonor
La primogénita de los Reyes Felipe y Letizia cumple con la misión encomendada, o con su destino si nos ponemos trascendentes, sin queja alguna y con una sonrisa perenne. Aunque no dudamos de que a Leonor se le habrá congelado el gesto cuando haya amanecido con la publicación de esta relajada salida al otro lado del charco. Luciendo bikini escueto, coleta y gafas de sol. Pero tampoco se escondía y no la creemos tan inocente como para pensar que no le van a hacer fotografías.
Los Reyes Felipe y Letizia, despidiendo a Leonor en el puerto de Cádiz.
Gtres
Otra cosa son sus padres, los Reyes Felipe y Letizia. Ver a la 'niña' expuesta al margen de su papel no estaba en los planes marcados. Ellos quieren que Leonor solo sea noticia por su trabajo y no por frivolidades.
Por lo tanto, aquí se abre otro escenario para la Princesa Leonor. Es un antes y un después. Será más incómodo, pero en el fondo también más normalizado. Ya la hemos visto en bikini... Pues ya estaría.
Si somos positivos, les diríamos que se han quitado de encima este trámite casi 'obligado'. Esta Leonor en bikini nos la revela más cercana y humana. En sí no aporta nada importante o decisivo, pero sí nos descubre a la Princesa fuera de su encorsetada faceta oficial. Eso también interesa.
La Princesa Leonor aprovecha las escalas del barco para relajarse
Las consecuencias se verán estos días. El 4 de abril la Princesa Leonor desembarca en Valparaíso (Chile). Entonces nos fijaremos en su rostro y en su sonrisa. Quizás ahora empiece a cambiar. ¿Será el fin de la inocencia?
La Princesa Leonor, en familia durante sus vacaciones en Mallorca.
Gtres
A golpe de sustos, sobresaltos o noticias fastidiosas en cada puerto que recala, el rostro puede tornar en una máscara, que es cuando el gesto exterior no coincide con la emoción interior. Ojalá que no se le agríe el carácter y que entienda que esto también forma parte del cargo.
Al fin y al cabo Leonor solo tiene 19 años. Es una joven que se encamina hacia su vida de adulta con una pesada responsabilidad encima.
Por otro lado, Leonor también un poco la ‘niña’ de todos. La hemos visto nacer y crecer ante nuestros ojos. Hemos sido testigos de su dulzura infantil y ahora asistimos a su evolución como mujer y heredera de la Corona. Que lo mismo se viste de gala para presidir los premios que llevan su nombre que luce el uniforme militar y sube por los palos del barco. Estamos hasta orgullosos: no es una princesita de cuento, sino una princesa muy real.
El único problema que subyace en el ambiente y comienza a ser muy comentado en los foros públicos se refiere a ese 'algo' que nos falta, el de preguntarnos quién es Leonor en realidad y qué sabemos de ella.
La Princesa Leonor tiene una imagen impecable.
(Gtres)
El hecho de que la Princesa Leonor siga siendo una gran desconocida para el pueblo parece ilógico en pleno siglo XXI, cuando todo está hiperconectado. La figura de la que va a ser la próxima Reina de España no debe ser etérea, indefinible y lejana.
Sabemos, por supuesto, cómo se comporta en público. La Princesa Leonor se estrenó dando su primer discurso con solo 13 años. Y lo hizo demostrando una soltura increíble para su edad.
Desde entonces ha ido dando pasos hacia adelante, debutando en solitario y ampliando su agenda de compromisos hasta celebrar su mayoría de edad por todo lo alto, jurando la Constitución Española, el 31 de octubre de 2023. Aquella Leonor con traje de chaqueta blanco era perfecta.
El Rey Felipe, caminando junto a la Princesa Leonor.
Casa de S.M. el Rey.
Pero… siempre está el “pero”. Y es que Leonor no termina de conectar a otro nivel más allá de su perfección institucional. Se podría decir que ella no tiene la culpa en absoluto. Al fin y al cabo sigue órdenes. Es la Casa Real que preside su padre, el Rey Felipe, la que establece su hoja de ruta, de principio a fin.
La Casa Real procura proteger a la Princesa Leonor
Eso sí, con mucho cuidado y seriedad. Y también mostrando una cierta sobreprotección. Por poner un ejemplo: de sus dos años de bachillerato en Gales solo tenemos imágenes del día de su llegada y de su graduación. De esa etapa histórica, eso es todo lo que nos queda.
La Princesa Leonor, en Oviedo (Asturias).
Gtres.
Recientemente la Casa Real rompía otra de sus normas no escritas y por primera vez denunciaba ante la Justicia la filtración del centro comercial de Chile. Una actuación que es un claro aviso para navegantes: no quieren que se vulnere la intimidad de la Princesa de ninguno de los modos, aunque se trate de imágenes inocentes y no haya nada extraño que defender ni ocultar.
De momento, en La Zarzuela se guarda silencio respecto al 'bikinazo'. Y tampoco el Rey Felipe se ha pronunciado en un acto que tenía hoy en Madrid. Eso sí, ha trascendido que los Reyes están "dolidos".
La contrapartida de toda esta protección es una especie de muro invisible que impide un vínculo fuerte con la figura de Leonor a un nivel más extenso.
Los que rodean a la Princesa y los profesionales que seguimos su trayectoria podemos dar fe de su compromiso e implicación, pero cuando ampliamos el círculo, su figura comienza a resultar más difusa. La gente desea saber lo que le gusta o cómo habla sin el tono forzado de un discurso.
La Princesa Leonor, en Mallorca.
Casa de S.M. el Rey.
Los curiosos gustos personales de la Princesa Leonor
A lo largo de estos años se han ido deslizando algunos detalles más personales, pero siempre bajo cuerda. En el perfil íntimo de Leonor encontramos que le gustan los deportes como el voleibol, que le encantan la música de Harry Styles, los libros de Tolkien y la película "Interstellar"... Pequeños retazos para ir trazando su retrato, pero insuficientes.
La Princesa Leonor, celebrando el décimo aniversario en el trono de su padre, el Re
Instagram @casareal.es
Leonor solo ha dado discursos oficiales y pocas veces la hemos escuchado hablar a ella, con su propia voz, más allá de dos o tres frases lanzadas al aire en algún evento. La Princesa tampoco ha concedido aún una entrevista que permita acercarse más a ella, ni siquiera al cumplir los 18 años. Algo que serviría, sobre todo, como testimonio histórico de su evolución.
El misterio no parece lo más recomendable para la futura soberana, que precisamente se sustentará en el pueblo. Y no es porque a la Princesa Leonor le falten habilidades sociales. De hecho, cuando entra en contacto con la gente de a pie se hace patente su encanto. Su entorno privado se protege con garras y dientes, pero puede que esté llegando la hora de mostrar más naturalidad.