No está siendo la semana más tranquila para Casa Real. Si ayer la sorpresa se producía al conocer la noticia de la decisión de Juan Carlos I de demandar a quien durante años fue su fiel amigo, Miguel Ángel Revilla, hoy vuelven al foco mediático por la publicación de las fotografías de la Princesa Leonor. Por todos es sabido el esmero y esfuerzo que desde la institución monárquica se pone en qué y cuándo comunicar.

Especialmente complicado resulta para Casa Real todo lo referente a la figura de Juan Carlos I. El emérito no se lo pone nada fácil a su hijo, Felipe VI, y cada cierto tiempo protagoniza algún escándalo. Cuando no son informaciones referentes a sus poco ejemplares hábitos fiscales (ha protagonizado distintas “regularizaciones” con Hacienda) son las informaciones referentes a sus infidelidades con Bárbara Rey, Marta Gayá o Corinna Larsen las que copan titulares.

Sea como fuere, no es fácil para la institución y para la figura de Felipe VI lidiar con los comportamientos de quien a día de hoy sigue formando parte de la Familia Real, aunque se empeñe en actuar como un verso libre y problemático. Con la ayuda de nuestra experta en comunicación y protocolo, Diana Rubio, ponemos el foco en las posibles consecuencias para Casa Real de las acciones de Juan Carlos I. ¿Pueden provocar una crisis reputacional?

El Rey Felipe VI muy serio en un acto en Madrid

El Rey Felipe VI, muy serio, en un acto en Madrid

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“Un tema sensible”

“El comportamiento unilateral de Juan Carlos I sigue siendo un tema sensible, pues la Casa Real busca mantener una imagen de estabilidad y unidad desde que se proclamó a Felipe VI, marcando mucho la diferencia con la etapa anterior”, es lo primero que Diana me destaca de la actual situación. “Estos movimientos generan incertidumbre, aunque puede que no afecten directamente a la institución, creará revuelo mediático ya que son acciones que no se esperan por parte de un cargo institucional como es el rey D. Juan Carlos”, me añade Rubio. De nuevo nuestra experta recalca que “la figura de Felipe VI ha intentado distanciarse de las acciones de su padre. Sin embargo, la percepción pública puede verse alterada, ya que ciertos sectores ven con desconfianza los escándalos que rodean al emérito”.

El descontento de Casa Real con las decisiones de Juan Carlos I es palpable y sobre él también ha querido hablar nuestra experta en protocolo, Diana Rubio. “Zarzuela ha tratado de mantener una comunicación institucionalizada y controlada, con un enfoque más serio y ordenado. Las decisiones unilaterales de Juan Carlos I no solo generan un clima de desconcierto, sino que además restan autoridad al actual Rey, Felipe VI, y ponen en riesgo la percepción de cohesión dentro de la Familia Real”.

“La imagen y legado de Juan Carlos I, más comprometidos que nunca”

La experta en comunicación llegado este punto en la conversación advierte que “es probable que la Casa Real intente minimizar el impacto mediático, dado que suelen manejar estas situaciones de manera reservada. Sin embargo, dada la atención constante de los medios, es difícil evitar que el escándalo siga siendo noticia”. Y bajo su punto de vista cree que “podrían enfocarse en destacar otras actividades institucionales o en resaltar los aspectos positivos de la gestión de Felipe VI, pero esto no garantiza que se calme el revuelo”.

Al ser preguntada sobre a quién afecta más esta crisis, si al emérito o a la Institución nuestra experta lo tiene claro. “En términos directos, al rey Juan Carlos. Su imagen personal y su legado están más comprometidos que nunca, ya que sus decisiones afectan su propia reputación, especialmente en el contexto de los escándalos que vamos conociendo”. Pero también tiene claro que “a largo plazo, el revuelo podría impactar también a la institución, pues si el público percibe que la Casa Real no controla a sus miembros, se podría ver socavada la confianza en la monarquía”.  

“Zarzuela debería evitar la ambigüedad”

A la hora de aplicar su experiencia profesional Diana Rubio no duda: “mi consejo sería optar por una estrategia de comunicación transparente y proactiva”. Para desarrollar después que “Zarzuela debería aclarar de manera pública y oficial la postura del rey Felipe VI respecto a los movimientos del rey Juan Carlos, dejando claro que la Casa Real es una institución moderna, respetuosa con la ley, transparente y comprometida con la regeneración”. Además, asegura que, “deberían evitar comentarios ambiguos y asegurar que las decisiones de Juan Carlos I no tienen un impacto en el futuro de la monarquía, garantizando la unidad de la Familia Real”.

Leonor, Princesa de Asturias, en la jura de bandera en Montevideo el pasado mes de marzo

Leonor, Princesa de Asturias, en la jura de bandera en Montevideo el pasado mes de marzo.

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Para acabar, preguntamos si la Princesa de Asturias podría verse afectada de alguna manera por las erráticas decisiones de su abuelo y Rubio contesta. “Si bien Leonor está aún en una etapa temprana de su formación y preparación en su rol en la Casa Real, los escándalos de su abuelo podrían afectar la percepción pública de la monarquía”. Para concluir, nuestra experta asegura que “la imagen personal de Leonor no debería verse directamente dañada, al contrario, ya que considero que suaviza y empatiza con la sociedad, podría potenciar con sus acciones la mejora de la imagen de la institución”.