Muchos conocen al dedillo la historia de amor entre la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, quienes en enero de 2022 comenzaron a vivir el declive de su matrimonio tras las imágenes de él con otra mujer. A pesar de que la historia de amor entre la hija de los monarcas y el jugador de balonmano duró 26 años de matrimonio, él no fue el primer amor de la infanta Cristina. En sus años de soltera, mantuvo una relación sentimental con el también deportista, Álvaro Bultó

Fue por el año 1990 cuando la prensa del papel cuché tuvo acceso a unas imágenes de la infanta Cristina junto a Álvaro Bultó en Baqueira, donde ambos se conocieron en una cena con amigos. Él, con 30 años, y ella, con 27, comenzaron a vivir un romance que acapararía los focos de la prensa de la época. Las fotos de la pareja esquiando en Baqueira corrieron como la pólvora. Él, un gran amante del deporte de riesgo como la caída libre o el wingfly, deporte de alto riesgo que le costó la vida a los 51 años de edad; ella, como la mayoría de las 'royals' se solía dejar ver por las pistas de esquí más de moda. 

A pesar de que se conocieron en Baqueira, ambos se veían en la finca familiar de los Bultó, en San Antonio (Tarragona) o bien, en el apartamento que por aquel entonces la infanta Cristina compartía con su prima Alexia de Grecia, hija del fallecido Constantino de Grecia y Ana María, y Vicky Fumadó. Esta relación duró unos tres años, aunque se dejaron ver en pocas ocasiones juntos y existe poco material gráfico sobre este romance. 

La infanta Cristina y Álvaro Bultó, en una foto de archivo

La infanta Cristina y Álvaro Bultó, en una foto de archivo

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La infanta Cristina y Álvaro Bultó se conocieron en Baqueira Beret

A pesar de que la infanta Cristina siempre ha sido muy reacia a los fotógrafos, por aquel entonces vivía obsesionada con que los paparazzis no captaran ninguno de sus momentos con amistades o "novietes". Decimos "novietes" porque desde Casa Real nunca confirmaron que la relación entre la infanta Cristina y Álvaro Bultó fuera más que una amistad.

Sin embargo, el entorno cercano a Casa Real aseguraba que los Reyes, Juan Carlos y Doña Sofía, no estaban nada descontentos con esta posible relación, pues Álvaro Bultó venía de una familia acomodada y de la burguesía catalana. Nació en Barcelona, fruto de la relación entre la aristócrata Inés Sagnier Muñoz y el empresario Francisco Bultó Marqués, cofundador de la fábrica de motos Montesa y de Bultaco. Tenía nueve hermanos.

La infanta Cristina y Álvaro Bultó, en una foto de archivo

La infanta Cristina y Álvaro Bultó, en una foto de archivo

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A pesar de que no hubo confirmación oficial de este romance, el escritor Rafael Tarradas Bultó, sobrino del fallecido, aseguraba que "ella siempre iba donde él iba", además de que los Bultó conocían a la infanta Cristina y la consideraban una persona encantadora y "muy normal". Además, aseguró que la hija de los eméritos se integró a la perfección en la familia de Álvaro Bultó y era muy querida por todos ellos. 

Por su parte, Álvaro siempre ha estado muy unido al mundo del motociclismo, pues con tan solo ocho años, su padre le regaló su primera moto Bultaco. Cabe recordar que uno de sus sobrinos es el expiloto de motociclismo Sete Gibernau. Su pasión por los deportes de riesgo llegó poco tiempo después. Batió diferentes récords mundiales en caída libre, escaló la pared más alta del ártico en Groenlandia, consiguió ser el primer español en volar sobre el Polo Norte en traje de alas, entre otros logros. 

Álvaro Bultó falleció  mientras practicaba salto con traje de alas

Precisamente, su amor por la adrenalina, el riesgo, el peligro y la aventura fue lo que le costó la vida cuando tan solo tenía 51 años. Fue el 23 de agosto de 2013 cuando Álvaro Bultó perdió la vida mientras practicaba salto BASE con traje de alas, más conocido como wingsuit, en Lauterbrunnen, en los Alpes Suizos. A pesar de que nunca se desveló el motivo por el que había fallecido, su compañero de vuelto reveló que Álvaro impactó con un saliente de la pared, siendo una muerte instantánea.  

A pesar de que Álvaro Bultó era muy conocido en el mundo del deporte de riesgo, también se hizo un hueco en la crónica social. Además de su relación con la infanta Cristina, en su vida también hubo otras mujeres conocidas como Mónica Pont, Paloma Lago, Ivonne Reyes, Raquel Revuelta o Esther Cañadas, que posteriormente se casó con su sobrino, Sete Gibernau. Sin embargo, a pesar de ser un gran conquistador y estar al lado de las mujeres más guapas de nuestro país, nunca quiso pasar por el altar y jamás se negó a dejar de lado su gran pasión, el riesgo. 

Álvaro Bultó y Paloma Lago, en una foto de archivo

Álvaro Bultó y Paloma Lago, en una foto de archivo

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Álvaro Bultó y Paloma Lago estuvieron a punto de darse el 'sí, quiero'

A pesar de que su relación con la infanta Cristina fue la más discreta, otras fueron más mediáticas. Por ejemplo, su romance con Paloma Lago tuvo muchas idas y venidas. Comenzaron en el año 2000 y no tardaron en sonar campanas de boda. Sin embargo, en el año 2004 decidieron poner punto y final a su relación, poco tiempo antes de darse el 'sí, quiero'. "Nos dimos cuenta de que cada uno era ya parte esencial en la vida y en la felicidad del otro. Entonces decidimos volver y dar el paso definitivo", anunciaba entonces la pareja antes de romper su matrimonio.

Fue en el año 2007 cuando Ivonne Reyes y Álvaro Bultó coincidieron en el plató del concurso de televisión, 'Mira quien baila'. La conexión y la buena sintonía entre ellos era más que palpable y pronto surgió algo más que una bonita amistad. Fuera de plató, la pareja fue vista en diferentes ocasiones confirmando así su romance. 

Unos años después, en 2009, mantuvo una relación sentimental con la ex Miss España, Raquel Revuelta. A pesar de que este noviazgo no se hizo público, hasta un año después, en 2010, fueron varias las ocasiones en las que la pareja se dejó ver junta practicando deporte, la gran pasión del aventurero. Sin embargo, a pesar de que estaban muy enamorados, la relación no prosperó porque la modelo no quería andar "del tingo al tango" y, por su parte, Álvaro, no quería fijar su residencia en Sevilla.