Hace 15 días, el abogado Joaquín Moeckel soltaba la bomba en el programa D Corazón (TVE): “Existen fincas que por testamento le tocaron a la señora Isabel Pantoja que siguen inscritas en el Registro de la Propiedad a nombre del difunto Francisco Rivera ‘Paquirri’”, afirmaba. Mucho se ha hablado esta semana de todo ello, pero sin dejar claro de qué fincas se trata y cuál es la situación real de las mismas. Se llegó a decir incluso que se trataba de una maniobra de la tonadillera para evitar, al no estar a su nombre, que se las pudieran embargar como consecuencia de las deudas. Como reconocía el abogado de Francisco y Cayetano Rivera: “En caso de que tuviera deudas, los acreedores no podían encontrar estas propiedades porque no están a su nombre”.
La situación real
Cabe señalar que esto no es un delito, puesto que la ley no te obliga a poner una propiedad a tu nombre ni a inscribirla en el registro de la propiedad. Sí te pueden obligar si un acreedor lo solicita al enterarse de que tienes una propiedad que no está a tu nombre.
SEMANA ha tenido acceso a los documentos con los que aclarar la situación real de estas fincas. Lo primero es decir de qué fincas se trata. Según se refleja en el testamento de Francisco Rivera Pérez ‘Paquirri’, a Isabel Pantoja Martín se le adjudican, entre otras muchas cosas, “las fincas comprendidas en los números 6 y 7 del apartado B) de los bienes privativos”.
Por un lado, eran las fincas 1388 y 7628 de Medina Sidonia (Cádiz), de 27 hectáreas y 16 hectáreas respectivamente, que se unieron para dar lugar a la finca ‘El Guatito’.
Estas dos fincas, Pantoja las vende el 19 de mayo de 1992 mediante documento privado a don Ángel Vilariño Fontecoba por un precio de 80 millones de las desaparecidas pesetas (480.000 euros), de las cuales Vilariño pagó 20 millones el día de la firma del contrato, quedando aplazados dos pagos de 30 millones de pesetas que se tendrían que hacer efectivos el 2 de enero de 1993 y el 2 de enero de 1994, según se refleja en el contrato de compraventa, al que ha tenido acceso esta revista.
Así las cosas, si Ángel Vilariño no hubiera hecho efectivo alguno de esos pagos, la finca seguiría siendo propiedad de Isabel Pantoja. No obstante, según ha podido conocer SEMANA, sí se hicieron efectivos esas cantidades y ahora la finca es de propiedad de su hijo, puesto que el comprador ha fallecido.
Así, ninguno de los tres propietarios por los que ha pasado ya la finca desde que Paquirri falleciera se ha tomado la molestia de cambiar el nombre del titular. ¿Los motivos? Solo ellos lo pueden saber.
Gtres
La finca de Encarna
La otra finca es la número 5512, también de Medina Sidonia, que es la denominada ‘La Garza’, de 37 hectáreas. Esta finca se la vende Isabel Pantoja a Encarna Sánchez en febrero de 1994.
Lo curioso de esta finca es que Paquirri se la regaló a su primera esposa, la inolvidable Carmina Ordóñez. Y así sigue apareciendo en el registro, a nombre de don Francisco Rivera Pérez y doña Carmen Ordóñez González.
Llama la atención que a Isabel Pantoja no le importara que se mantuviera una propiedad a nombre de la primera mujer de su marido. Encarna Sánchez tampoco la puso a su nombre. Ni quien heredó la finca a la muerte de la periodista: Pilar Cebrián, más conocida artísticamente como Clara Súñer.
De hecho, según parece, esta última se la vendió a Ángel Vilariño Fontecoba, el mismo al que Isabel Pantoja le vendió las otras dos fincas.
Así las cosas, Isabel Pantoja no cambió la titularidad de ninguna de las fincas que heredó de Paquirri, pero la tonadillera ya no es propietaria de ninguna de ellas; por tanto, no está ocultando ninguna finca ni ha maniobrado para evitar que le reclamen ninguna deuda.
Ahora mismo esas fincas pertenecen a terceros que tampoco han cambiado la titularidad en el registro de la propiedad, motivo por el cual en estos momentos, 40 años después de su fallecimiento, Paquirri sigue apareciendo como el propietario de dichas fincas.