El pasado mes de octubre Mayra Gómez Kemp falleció a los 76 años. La presentadora del mítico 'Un, dos, tres' fue encontrada sin vida en su casa, siendo días después cuando se descubrió la causa de su muerte. Según confirmó su hijastra, todo se debió a una caída, la segunda que tuvo en cuestión de unos días. "Sabemos que se cayó, que se golpeó y esa fue la causa de la muerte, pero no podemos saber más", dijo en aquel entonces. Es cinco meses después cuando se descubre qué ha sucedido con su herencia, un patrimonio que logró amasar tras muchos éxitos en televisión.
El portero de Mayra Gómez Kemp acaparó todas las miradas en los medios de comunicación
A pesar de que se llegó a barajar la posibilidad del que portero de la finca en la que Mayka vivía fuera su heredero, nada más lejos de la realidad. Fue él, Manolo, quien habló en platós de televisión acerca de la amistad que ambos habían mantenido, un vínculo de más de 20 años por el que varios le señalaron como posible beneficiario. No obstante, no ha sido él, sino las hijas de su pareja las que han heredado el patrimonio que Mayra Gómez Kemp logró tener en vida.
Dos mujeres a las que ella quería como sus hijas y quienes viajaron desde Argentina hasta España para dar sepultura a la comunicadora. Las mismas que se molestaron cuando durante el transporte de dos de sus muebles desapareció un TP de Oro de la cubana. Conscientes de la gravedad, pusieron el grito en el cielo, pero intentaron centrarse en el presente y en el futuro, ese lugar en el que siguen y seguirán teniendo en mente a esta presentadora con tanta historia.
Gtres
La joya de la corona del patrimonio de Mayra Gómez Kemp
Aunque desde hacía tres años Mayra estaba sola, sin la compañía de su marido, Alberto Berco, quien falleció de un paro cardíaco, siempre tuvo en mente a los suyos. Ahora es su círculo quien hereda lo que un día fue suyo. Nos referimos al dúplex en el que vivía en el centro de Madrid, una casa de tres habitaciones, un vestidor, dos baños, salón, cocina, aseo y una gran terraza, sin duda alguna, la joya de la vivienda.
El otro apartamento que tenía con su marido
Aunque ella tenía el 70% de la casa y el 30 % era de su marido, todo ha ido a parar a las mismas manos. De igual modo ha sucedido con otro apartamento que Mayra tenía en el edificio, un inmueble de 50 metros cuadrados que compró el matrimonio en el año 1987 y que se caracterizaba por un dormitorio, un baño completo, un salón y una cocina independiente.
Lo que ya no han heredado las hijas de Berco, según cuentan en 'Vanitatis', es una empresa llamada Bermay, ya que se liquidó incluso antes de que ella se quedara viuda. Enfocada en actividades profesionales y técnicas, tenía un patrimonio activo en ella de 54.000 euros, pero decidió echar el cierre, dejando atrás así su etapa empresarial.
Fue cuatro meses antes de morir cuando Mayra Gómez-Kemp habló sobre las hijas de su marido, a quienes adoraba. "Tengo dos nietos preciosos", dijo sobre ellas. Lo que ninguno de ellos imaginaba es cuál iba a ser su triste final. Pero, ¿quienes son ellas? Son Roxana y Viviana, quienes nacieron de la relación de Berco y Susana Campos. De hecho, ambas relacionadas con el mundo de la interpretación y la música. Una de ellas es artista y está casada con Joaquín Galán de 'Pimpinela' y la otra da clases de teatro.
Aunque si Mayra no hubiera hecho testamento sus bienes no habrían ido a parar a las hijas de Berco en su totalidad, antes de su muerte dejó todo bien atado. Y es que si no lo hubiera hecho su patrimonio hubiera sido para la hermana de Mayra Gómez Kemp, Georgina, quien vive en Miami y quien tiene 79 años, una edad muy cercana a la que tendría actualmente Mayra.
Un misterio no resuelto tras la muerte de la presentadora del 'Un, dos, tres'
De lo que, por el momento, nada se sabe es de su casa en Mijas (Málaga). Un refugio en el que pasaba gran parte de su tiempo y que ahora no se ha nombrado al filtrarse qué ha sucedido con sus posesiones. Quizás sea pronto cuando se arroje luz sobre ese bien que hizo tan feliz a Mayra Gómez Kemp, la presentadora nacida en La Habana.