La serie sobre estilo de vida "Con amor, Meghan" (Netflix) al fin ha visto la luz y, por lo tanto, ya podemos valorar su contenido.

Había mucha expectación ante lo que la esposa del príncipe Harry de Inglaterra iba a ofrecer en un nuevo intento mediático por demostrar su valía y creatividad al margen de la Casa Real británica. Pues bien, podemos adelantar que su trabajo ha tenido mixed rewiews, es decir, críticas mixtas, por no decir más negativas que otra cosa.

Meghan Markle en su cocina alquilada para la serie

Meghan Markle en su cocina alquilada para la seriMeghan Markle en su cocina alquilada para la serie.

Netflix.

Algo está claro: Meghan Markle lo intenta con todas sus fuerzas, aunque el resultado, que es un producto súper cuidado y editado a la mayor gloria de su protagonista, no ha convencido a todo el mundo. 

A lo largo de sus ocho capítulos vemos a Meghan ejerciendo como una perfecta anfitriona ante sus invitados, cocinando, recolectando fruta, verdura y miel, y compartiendo sus creativos trucos. Nada se le escapa. Es perfeccionista, generosa, entregada y meticulosa. A veces incluso un poco repipi.

"Un viaje al ego de Montecito", dicen las críticas

Y mientras hace todo esto, la duquesa de Sussex va hablando, charla relajadamente con sus amigos o bromea con el equipo de grabación, dejándonos en el camino algunas frases y curiosas confesiones sobre su vida. Si bien tanta felicidad y buen rollo parecen un poco impostados.

Meghan Markle, con el delantal puesto

Meghan Markle, con el delantal puesto.

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Como era de esperar, la serie ha generado un sinfín de reacciones y críticas. Para la revista Variety, es "un viaje del ego de Montecito que no vale la pena hacer"; el diario The Guardian lo califica de "inútil" y en el Daily Mail la llaman "duquesa de la desesperación"

Lo justo es hacer un repaso a lo visto y oído en "Con amor, Meghan" y esto es lo que nos ha llamado la atención.

Meghan Markle no ha grabado en su casa de Montecito

Meghan Markle aparece casi todo el programa en una amplia y acogedora cocina blanca de estilo cozy. Es el escenario principal del programa, aunque tiene truco.

Meghan Markle, en la cocina

Meghan Markle, cortando en la cocina.

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Y es que hay que precisar que no se trata de su casa de Montecito (California), pues ha grabado el programa en una mansión alquilada justo al lado. Que el set sea 'falso' de entrada, ha chirriado a más de uno y resta puntos a la supuesta naturalidad que buscaba.

La duquesa corrige a su amiga: "Ahora soy Sussex"

Allí recibe la visita de algunos amigos, entre ellos la actriz de la serie "The Office" Mindy Kaling. Cuando están charlando sobre sus respectivas infancias, la actriz se refiere a ella diciendo: "Nunca me hubiera imaginado que Meghan Markle comiese comida rápida".

Ante lo que la duquesa reacciona quedándose parada y, con media sonrisa, le suelta: "Sabes, ahora soy Sussex. Al nacer mis hijos, pensé: ‘Ahora comparto mi nombre con mis hijos’. No sabía lo significativo que sería para mí, pero tiene un valor muy especial, porque es el nombre de mi familia, el nombre que llevamos todos. Nuestro pequeño nombre de familia".

Meghan Markle y Mindy Kaling

Meghan Markle y la actriz Mindy Kaling en el momento en el que la duquesa dice que su apellido es "Sussex".

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Su firma en los créditos al final de cada episodio es "Meghan, duquesa de Sussex". Solo unos días después del estreno mundial de la docuserie, Meghan acudió como invitada al programa de televisión de Drew Barrymore y esta la presentó directamente como "Meghan Sussex".

El hecho de que Meghan reivindique con tal ahínco un apellido que pertenece a la realeza, justo cuando se cumplen cinco años de su salida tras el famoso Megxit, ha levantado ampollas en el Reino Unido. 

Meghan alude a su ‘otra’ vida

El primer invitado que acude a su llamada es Daniel Martin, su maquillador desde que hacía la serie "Suits". Ambos tienen mucha confianza, tal y como se refleja en esta sutil frase para describir su relación: "Me conoció antes, durante y después".

Meghan Markle y su maquillador, Daniel Martin, haciendo una tarta

Meghan Markle y su maquillador, Daniel Martin, haciendo una tarta.

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Esto se ha interpretado como una alusión a su época dentro de la realeza británica, que ahora toma como punto de referencia de su vida.

El príncipe Harry ‘desaparecido’ de la serie

El protagonismo es absoluto para Meghan, pero no faltan referencias a Harry, que de alguna manera está presente al mencionarlo como su "marido" y "H". Eso sí, omite cualquier cosa de su pasado 'royal'. 

El príncipe Harry brinda en el último capítulo de "Con amor, Meghan"

El príncipe Harry brinda en el último capítulo de "Con amor, Meghan".

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Por ejemplo, revela que a Harry le gusta la comida salada: "Por eso yo procuro poner poca, porque él luego suele añadir más sal". También dice que a Harry y a sus hijos, Archie (5) y Lili (3), les encanta el bacon. "Harry es un gran cocinero. Hace un desayuno genial". 

El príncipe sale en persona únicamente en el último capítulo de la serie, cuando Meghan celebra una fiesta entre amigos y todos brindan con champán.

De la comida rápida de su infancia a las crudités diarias

Aunque reconoce que se crio a base de "comida rápida y cenas con bandeja frente a la televisión", Meghan afirma que ahora da mucho valor a los productos que cultiva en su huerto y al placer de la vida natural.

Así nos muestra sus pimientos picantes, sus frambuesas, sus panales de abejas e incluso su corral de gallinas, por cierto, con nombres dados por sus hijos. Tanto ella como los pequeños tienen sus propias herramientas de jardinería y les encanta usarlas, según dice Meghan. 

Meghan Markle y Mindy Kaling, haciendo una merienda infantil

Meghan Markle y Mindy Kaling, haciendo una merienda infantil.

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Meghan demuestra ser una cocinera solvente: hace pollo al kimchi, donuts, pasta, focaccia, pescado a la sal, palomitas con aceite de trufa, tartas de tres pisos, canapés con forma de mariquita... Además demuestra una gran habilidad para cortar verduras crudas y disponer coloridas tablas que invitan al picoteo.

Tabla de frutas arcoiris preparada por Meghan Markle

Tabla de frutas arcoiris preparada por Meghan Markle.

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Y todo ello mientras saca una botella de champán Taittinger, con la que que siempre tienta a sus invitados. Los cócteles de mimosas o bellinis tampoco se le dan mal.

Otra de sus especialidades es el "sun tea", o té dejado al sol durante unas horas. Afirma que también le encanta hacerlo a su hijo Archie. "Se queda sentado mirando cómo cambia de color, como hacía yo", detalla la mamá.

Por si fuera poco, Meghan elabora su propia mermelada de fresa con frutos bio. Su primera remesa se la envió a 50 personas con etiquetas personalizadas. La número 1 fue para su madre, Doria Ragland. "Es lo justo", añade. 

Meghan Markle, recolectando miel de un panal

Meghan Markle, recolectando miel de un panal.

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Las críticas vienen porque, a fin de cuentas, lo que muestra carece de una especial técnica culinaria. Básicamente corta cosas o lo mete todo al horno, y su esfuerzo se centra sobre todo en ponerlo bonito (que no falte un lacito en la presentación). Aunque sea su inspiración, Meghan está muy lejos de parecerse a la mítica Martha Stewart, adalid estadounidense del lifestyle.

Que todo tenga que ser tan 'perfecto', mientras Meghan no para de sonreír, pase lo que pase, llega a resultar irritante

Adiós a su querido perrito, su "sombra"

Seguimos en la cocina. Cuando Meghan hornea galletitas para perros le da una a su beagle Guy, que siempre está en un rincón, acostado en su camita debido a su avanzada edad. "Es mi sombra. Tiene muchas historias que contar", bromea.

La duquesa ha confirmado recientemente que su querida mascota ya ha fallecido y le rindió un emotivo homenaje en su nueva cuenta de Instagram. Es el detalle más tierno de la docuserie.

Meghan Markle vivió en Buenos Aires y habla 'argentino'

En otro capítulo descubrimos que Meghan vivió una temporada en Buenos Aires (durante seis meses fue becaria en la Embajada de Estados Unidos, antes de empezar su carrera como actriz) y que chapurrea el "español argentino".

Meghan Markle, en un pícnic con Delfina Blaquier

Meghan Markle, en un pícnic con la argentina Delfina Blaquier.

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La duquesa suelta algunas palabras como "vos", "mate"... Lo vemos mientras recibe a Delfina Blaquier, esposa del jugador de polo Nacho Figueras, íntimo amigo de Harry. Juntas disfrutan del aire libre haciendo una ruta de senderismo (Meghan cuenta que fue una activa 'girl scout') y después, en casa, se tumban en el césped para llevar a cabo un pícnic de chicas. 

La duquesa más detallista

Hay que destacar que Meghan se muestra siempre como una anfitriona atenta y cariñosa: "Una de mis cosas favoritas es preparar la habitación para mis invitados", confiesa mientras está organizando unas bolsitas de regalo personalizadas incluyendo productos que les gustan y algo para picar por si les entra hambre por la noche. "No tiene por qué ser caro", comenta.

Meghan Markle preparando un centro de flores

Meghan Markle preparando un centro de flores.

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Ni que decir tiene que la duquesa controla mucho el DIY (Hazlo tú mismo), fabricando velas con cera natural, aromatizando toallas con lavanda, haciendo sales de baño, centros florales, cadenas de globos de colores y cubitos de hielo con flores dentro ("No usar agua del grifo", recomienda).

Meghan Markle con ropa española 'high low'

Meghan luce looks impecables en toda la docuserie. Hasta cinco cambios de look por cada episodio, que incluyen prendas fluidas, en tonos neutros, siempre clásica y chic.

Meghan Markle y sus amigas de 'Suits'

Meghan Markle y sus amigas de la serie 'Suits'.

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Entre sus habituales marcas de lujo (Emilia Wickstead, Ralph Lauren, Loro Piana, Hermès...), la duquesa hace un guiño a la moda española llevando unos pantalones blancos de lino y un vestido teja, ambos de Zara. Lo dice ella misma cuando Mindy Kaling le alaba lo "fantástica" que está. "Soy fan del high low", señala Meghan, refiriéndose a la moda asequible, pero de tendencia y de buena calidad.

Se ha calculado que su vestuario y joyas (lo único auténtico, pues sí que ha salido de su armario personal) han costado unos 160.000 € en total.

La pulla de despedida para los Windsor

En el capítulo 8 y último, Meghan celebra una fiesta en el jardín junto a Harry, su madre y varios amigos a los que hemos visto antes en la serie (su maquillador, un chef coreano, sus amigas actrices...) "Esta es un nueva etapa y estoy muy emocionada de poder compartirla. Gracias por todas las enseñanzas, el amor y el apoyo", les dice alzando su copa de champán. Harry la besa en la frente y le susurra. "Lo has hecho bien".

Meghan Markle, sirviendo champán en la fiesta final de su serie

Meghan Markle, sirviendo champán en la fiesta final de su serie.

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Y Meghan remata: "Todo esto forma parte de esa actividad creativa que tanto había extrañado". ¿Otra pullita para los Windsor?

Lo cierto es que la respuesta generalizada a este proyecto ha sido un jarro de agua fría y Netflix no puede calificar la serie como un éxito rotundo. Bajó rápidamente del Top Ten de lo más visto ya en la primera semana de emisión.

El diario Telegraph lo describe como un "ejercicio de narcisismo", en el que los invitados no paran de elogiar a la duquesa y esta se deja querer con complacencia.

Incluso su padre, Thomas Markle, con el que no tiene relación, se ha manifestado y afirma que su hija le parece fingida: "Meghan nunca ha sido auténtica, tiene que pensar en todo, no es espontánea".

A efectos de las críticas, quizás algo cambie para la segunda parte de la docuserie, que Netflix ya ha anunciado oficialmente.