¿Has pensado en tu hogar como un organismo vivo que respira, siente y te abraza? Natalia Zubizarreta, interiorista pionera en diseño emocional, lo explica con una frase que resume su filosofía: “En una casa hay más de psicología y emociones que de arquitectura pura y dura”. Para ella, las paredes no son límites, sino soportes que absorben historias, y cada objeto es un latido que dialoga con tu estado de ánimo. “Decorar es algo más que crear ambientes bonitos”, advierte. “Al elegir las formas, colores y sonidos que nos rodean, influyes sobre el cerebro de las personas que viven en la casa”.
FELIPE SCHEFFEL.
Natalia también es coach y una experta a la hora de transformar hogares en aliados para la felicidad. “El interiorismo emocional, bien trabajado, se puede convertir en una herramienta terapéutica, que nos haga sentir mejor y nos aporte calma y serenidad”, afirma, al tiempo que insiste en que no se trata de seguir tendencias, sino de diseñar espacios que resuenen con tu esencia. Un ejemplo: incluir fotografías de momentos felices o muebles heredados. “Rodearnos de objetos, piezas de mobiliario antiguas e imágenes que tienen un significado emocional —porque nos recuerdan buenos momentos o nos inspiran— aumenta la sensación de bienestar”.
La interiorista comparte 9 claves para mejorar la decoración de nuestras casas, para sentirnos más felices, plenos y en calma.
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1. Luz natural: el mejor aliado para el estado de ánimo
“La luz natural es fuente de vida, cambia nuestro estado de ánimo y revaloriza los espacios”, explica. Pero no basta con abrir ventanas: hay que jugar con ella. “Derribar tabiques, instalar acristalamientos interiores, usar espejos y el empleo de tonalidades claras multiplicará la luz de tu hogar”, y si la arquitectura lo permite, “en las azoteas, las ventanas de tejado llenan los espacios de aire fresco y luz natural”.
2. Plantas: un secreto para la salud
“Introducir en casa elementos naturales como plantas y flores aporta bienestar. Está demostrado que disminuye el estrés, favorece la concentración, la productividad y el aprendizaje. Incluso minimiza el tiempo de convalecencia en caso de enfermedad”, arguye Natalia. Para los menos habilidosos, recomienda los helechos, que son plantas que necesitan poca luz y poco cuidado. Lo resisten todo. “Las esparragueras también son muy duras”.
3. Colores: provocadores de emociones
“Ciertas tonalidades incitan a unas cosas u otras. El amarillo está relacionado con la alegría y la creatividad, el rojo con la velocidad y el hambre (por ello los restaurantes de comida rápida lo utilizan mucho), el azul con la calma y la concentración, el verde nos conecta con la naturaleza y la armonía”. La clave, dice, es elegir paletas que equilibren tu energía.
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4. Los techos: Pon a volar tu imaginación
“Un techo alto que aporta sensación de amplitud, aviva la creatividad. Un techo más bajo recoge, aporta una sensación de mayor protección, favorece los trabajos de interiorización y da paz”. Si no puedes modificar alturas, juega con la iluminación o los muebles bajos para simular el efecto.
5. Curvas: la suavidad de las formas
“Aristas y ángulos agudos en columnas, paredes o muebles, son percibidos como un elemento agresivo. En cambio, las formas curvas y redondeadas son más calmadas”, quien nos recuerda que todo lo que sea suave o curvo, va a ayudar a relajarnos". Un sofá mullido, una mesa ovalada o una lámpara esférica son los ejemplos perfectos de un ambiente zen.
6. Aromas: tu firma olfativa
“El olor te vincula con tu esencia más primaria. Es un modulador emocional. Cada uno en su casa tiene su olor y puede decir: ‘Ya estoy en casa’”. Velas de cera natural, difusores con aceites esenciales o flores frescas son sus aliados. “No olvides elegir el aroma perfecto para tu hogar y tu personalidad”, remata.
7. Materiales naturales: tacto que reconforta
Natalia recomienda que utilicemos materiales naturales en nuestro hogar. Sobre todo, en aquellos con los que tenemos contacto directo, como sábanas, toallas, tapizados, alfombras; aunque también en muebles y cortinas. “La madera, las piedras naturales, los tejidos de algodón y lino son una garantía de bienestar”.
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8. Orden: el caos enturbia la mente
“Cuando se amontonan las cosas, se crean obstáculos para la mente. Sientes confusión. En cambio, si mantienes el espacio ordenado y limpio, es como si aclararas tus ideas”. No se trata de ser minimalista, sino de crear un flujo que respire, y nos recuerda que como es afuera, es adentro.
9. Distribución: la clave invisible
La interiorista señala que una buena distribución de los espacios es muy importante para que en un hogar haya armonía y bienestar. “Antes de acometer una reforma, consulta siempre con un profesional que te ayude a sacar el mayor partido a tu casa”.
Para terminar, Natalia nos hace una confesión: “La consecuencia de todo este trabajo de interiorismo es que los clientes nos dicen que se sienten muy a gusto, que no saben por qué, pero les hace sentir bien”. Esta es la magia del diseño emocional: actúa en silencio, pero se siente en cada rincón.