La "reina de corazones" ha decidido retirarse a su mansión de Puerta de Hierro, una exclusiva urbanización de Madrid, y disfrutar de la tranquilidad alejada del foco, tras casi sesenta años generando expectación. Ella misma ha querido dar ese paso atrás: "Está llegando el momento en el que empiece a retirarme y os deje a mis niñas, que son mucho más graciosas y divertidas que yo. Y ya no os quiero ni contar cómo son mis nietos", aseguró en la última fiesta a la que acudió el pasado mes de noviembre.
Pero hubo una época en la que la crónica social de este país no podía contarse sin la presencia de Isabel Preysler. Bodas, separaciones, hijos, fiestas... Todo en ella ha despertado fascinación y, especialmente, los episodios que hacen referencia a su vida amorosa.
Isabel Preysler y Carlos Falcó, la pareja del momento
Precisamente ahora se cumplen 45 años de su boda con Carlos Falcó y Fernández de Córdova, marqués de Griñón, que la convirtió en miembro de la nobleza y abrió un nuevo capítulo en su fascinante vida.
Él era un aristócrata muy conocido, hijo de Grandes de España, amigo del Rey Juan Carlos y un empresario de éxito, que se había enamorado de una de las mujeres más famosas de la España de la época
Isabel Preysler y Carlos Falcó fueron la pareja más famosa de comienzos de los 80.
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Aunque en aquel momento la pareja era la más deseada por los medios de comunicación, y su boda se venía rumoreando desde varios meses atrás, Isabel y Carlos consiguieron convertir su ‘sí, quiero’ en el secreto mejor guardado. Sin embargo, eso no impidió que hiciera correr ríos de tinta.
Una boda en la más estricta intimidad
En la más absoluta intimidad, el 23 de marzo de 1980 Isabel Preysler y Carlos Falcó contraían matrimonio en la capilla de Casa de Vacas, en la finca que el marqués tenía en Malpica del Tajo (Toledo).
Ambos habían estado casados anteriormente (Preysler con Julio Iglesias, con quien había tenido tres hijos, y Falcó con la francesa Jeannine Giroud, madre de sus dos hijos mayores), por ello tuvieron que esperar hasta conseguir la nulidad de sus anteriores matrimonios. El marqués era un hombre religioso y deseaba sellar su amor ante Dios.
Se casaron en la capilla de Casa de Vacas, la finca del marqués en Toledo.
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A la ceremonia apenas acudieron unos veinte invitados. La madre del novio, Hilda Joaquina Fernández de Córdova y Mariátegui, duquesa de Montellano; los dos hijos y los dos hermanos de Carlos (el mayor, Felipe, había fallecido muchos años antes); los padres de la novia y los tres hijos que había tenido con Julio Iglesias, que acudieron acompañados por su cuidadora, Elvira Olivares.
Rocío Falcó, hermana del marqués de Griñón, y Miguel Pérez Rubio, tío de Isabel, ejercieron de padrinos.
El vestido de la novia
Siguiendo las tradiciones de todas las bodas, la novia se hizo de rogar y llegó con cuarenta y cinco minutos de retraso, aunque la espera mereció la pena. Haciendo gala de su elegancia, que a lo largo de todas estas décadas la ha coronado como una de las mujeres mejor vestidas de nuestro país, Isabel Preysler eligió un traje corto de crepe georgette color salmón con encaje de valencienne en la pechera confeccionado en exclusiva para ella por el modisto Jorge Gonçalvez.
Los marqueses de Griñón eran habituales de las fiestas y actos sociales.
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El menú fue sencillo, a base de langostinos con mayonesa, ensaladas variadas y corderos de la finca. Y de postre, una tarta de Embassy.
Como regalo de bodas, el hermano del novio, Fernando Falcó, marqués de Cubas, contrató a Los del Río para que cantasen la Misa Flamenca y animasen la fiesta que siguió a la ceremonia.
Julio Iglesias conocedor de la boda de su ex
La pareja logró mantener el secreto de su matrimonio, pero entre el escogido y pequeño grupo de personas que estaban al tanto se encontraba el ex de Isabel, aunque desconocía la fecha exacta: “Me parece bien que mis hijos acompañaran a su madre. Se trataba de un acontecimiento muy importante en su vida e hicieron bien en acompañarla”, aseguraba el cantante.
El mismo sigilo con el que organizaron la boda, también lo siguieron para la luna de miel. Los flamantes marqueses de Griñón salieron en coche de Malpica rumbo a Portugal, donde cogieron un avión a Londres, y desde la capital británica pusieron rumbo a las Islas Vírgenes en el Caribe.
Los marqueses de Griñón, los reyes de la sociedad
Carlos Falcó e Isabel Preysler se convirtieron en uno de los matrimonios favoritos de la entonces llamada jet set, con noches de fiesta en Madrid y Marbella, inviernos esquiando en la exclusiva estación de Gstaad (Suiza), cacerías, bailes en Londres o Nueva York, conciertos en Salzburgo...
Los marqueses de Griñón en una fiesta en Marbella con Beatriz de Borbón, Pepe Navarro, Gunilla von Bismarck y Alfonso de Borbón.
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Tras el matrimonio con un marido ausente que vivió con Julio Iglesias, la flamante marquesa de Griñón esta feliz con su nueva vida: "Mi matrimonio con Carlos fue totalmente opuesto al de Julio. Carlos es un hombre muy cosmopolita, al que le gusta mucho viajar, moverse, el campo... Julio es más de ciudad y de playa. Carlos era liberal de verdad, yo podía ir a fiestas, bailar y divertirme... Julio más bien era un chico conservador, celoso y posesivo. Carlos tiene otro tipo de carácter, otra mentalidad... Me gusta pensar que por lo menos he vivido cosas diferentes, no solamente diferentes, sino que he vivido", aseguró Isabel en una entrevista hablando de sus dos matrimonios.
El primer encuentro de la pareja
La primera vez que Isabel y Carlos cruzaron sus miradas fue en la embajada americana en un pase privado de la película 'Fiebre del Sábado noche', en 1978. Él ya se había separado de Jeannine Girod, el matrimonio de ella con Julio Iglesias ya estaba a punto de morir. Poco después se anunció la ruptura y comenzó su relación con el marqués.
Los marqueses de Griñón con su hija Tamara recién nacida.
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El 20 de noviembre de 1981 nació la única hija de la pareja, Tamara (hoy toda una celebrity que ha eclipsado a su madre), pero los rumores de crisis en el matrimonio no tardaron en llegar.
El inicio de los rumores de crisis entre Preysler y Falcó
En 1982 saltaron los primeros, a la vez que se hablaba de la existencia de un hombre en la vida de Isabel vinculado al Gobierno socialista de entonces. Era Miguel Boyer. Isabel y Carlos hicieron un comunicado negándolo y asegurando que seguían juntos y felices.
Isabel Preysler yendo a recoger al colegio a Tamara Falcó.
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El final del segundo matrimonio de Isabel fue largo. No dejó de circular de forma velada la relación entre Preysler y Boyer, mientras el marqués de Griñón, enamoradísimo, siempre pensó que los rumores eran mentira. Pero, al final, tuvo que hacer frente a la terrible realidad.
El anuncio de la esperada separación
Y el 14 de julio de 1985 hicieron pública la separación. Carlos Falcó abandonó la famosa casa en la colonia de El Viso de Madrid donde vivía el matrimonio, y poco después entró Migue Boyer, el amor definitivo de Isabel hasta su muerte en 2014.
Isabel Preysler y Miguel Boyer a comienzos de los 80.
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Isabel y Carlos fueron amigos hasta el final y siempre mantuvieron una relación cordial: “Era un hombre bueno, buen padre, buen amigo”, dijo su ex sobre él en su despedida, cuando falleció a causa del coronavirus en 2020.